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Buenos días Nilka

Me encantan los buenos días, Y no tiene nada que ver, que me los dé una mujer, ni su pelo negro, ni su sonrisa, tienen que ver.  Ella es como es, vergonzosa sin querer, bonita sin saber, interesante a más no poder. Y no hablo de ella por interés pues los buenos días es solo lo que ves pero algún día podrías ser un beso cortés, y con suerte, vuelva mi mundo del revés.

Una mujer

Una mujer, que era la más bonita, no se sentía bien, pues ella cambiaba, su cuerpo era distinto, no le gustaba. Una mujer, que es la más bonita, con una boca, que ahogaba, un beso, que siempre enamoraba. Una mujer, la más bonita, con una piel, blanca que acunaba, que te mira mal, que ataba. Una mujer, bonita, con valentía, que amaba, con pasión, que aliviaba. Una mujer, que no se daba cuenta, que de bonita, pasaba a perfecta.

Hoy te he vuelto a ver.

He visto esos labios que seguro saben a miel, esos ojos que me dejan sin saber. Has visto mi móvil, y has cogido el tuyo.  ¿Lo has hecho aposta?  Quizá un día te lo pregunte, no se, porque me he acercado, que iba a hacer.  Como cuando oyes música, aunque yo no escuchaba nada.  Te he saludado, y has dado un pasito hacia mí.  Ha sido pequeño, pero ha sido un pasito.  Quizás eres así, de pasitos.  Y me has sonreído, y creo que más de lo normal, incluso con nervios, y me he puesto yo nervioso, como no.  No sería yo si no hiciera el ridículo, así que se me ha caído el móvil.  ¿Lo habrás notado?   Seguro que si, mis nervios se ven de lejos, más que los tuyos.  El tiempo apremiaba, la cola corría, y a cada sonrisa que te arrancaba una carcajada me sacabas tú.  Te has reído, y yo tambièn, porque soy un poco payaso...

Me viste

Me paro y me dejo llevar, mirar al frente no es más que un hábito, pero hoy apareciste y el hábito se convirtió en deseo. Una mirada, una sonrisa, dos pasos tuyos acercándote mientras miras hacia otro lado...     Quizás no sea una invitación, solo sea casualidad, pero yo me lo tomo como deseo y no puedo evitar saludarte con una sonrisa. Hablamos, suelto alguna broma deseando que caiga de pie, y te hace gracia, y eso me gusta, y me hace mirarte con interés, y lo notas, y me miras fijamente, y yo desvío la mirada, esos ojos verdes no me los esperaba. Deseo que se alargue el tiempo, no se si te veré mañana, no se si compras la comida siempre ahí, y no se si me atreveré a decirte algo en tan poco tiempo.   No es la primera vez que te veo, pero no te suelo ver, y la verdad, es que quiero verte. Veo que poco a poco es mi turno, o el tuyo, y que poco a poco se nos acaba el tiempo.   Me hecho mano al bolsillo para darte mi número, pero a...

Me dejo.

Un beso no es nada, una caricia tampoco, pero las dos cosas juntas dan sofoco.   Tú te acercas, yo me dejo, tú te subes encima, yo no me quejo.   Respiras mi aire, no me alejo, robas mi vida, yo te dejo.   Tú me miras, yo me siento, tú me intimidas, yo te miento. Agárrate a mí, sin aliento, roba el mío, solo un momento. Siénteme en tí, muy adentro, te dejo a tí, mi movimiento. Amame a mí, aunque sea un poco, pues yo a ti te amo como un loco.

Rojo es el nuevo sexo

Llámame amor y mírame a los ojos, pasa el tiempo y levanto el fuego, la casa espera llena de trozos, cueva pasada de un sollozo. Algo en el cielo camina, ratones me recorren la espina, erizos como hojas de zahína, partida el agua en mi inquina. Ven a verme y puedes mirarme,  muevo cadenas de aire, trozos de atardecer sin aclararme, momentos de vida hasta que delire.   Puedo ir y sentir, terrible innana desconocida, puedes venir y vivir, rayo de arena en mi alma.   Siento la locura atardeciendo, un bosque rojo y sexo, los duendes mintiendo, tu cuerpo sobre mi cuerpo.    La parte de un fragmento, una palmera sin sangre, besarte sin aliento, relojes con tormento. Intento ir a tu lado, acercarme atribulado, hasta que los dos hayamos llegado, terrible musa que me ha hechizado.

Corazón

Un corazón que no se ha roto, sin surcos, no puede ser sembrado con las semillas del amor puro, el eterno, el que te hace sonreir con un simple abrazo.