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Mostrando entradas de febrero, 2018

Me dejo.

Un beso no es nada, una caricia tampoco, pero las dos cosas juntas dan sofoco.   Tú te acercas, yo me dejo, tú te subes encima, yo no me quejo.   Respiras mi aire, no me alejo, robas mi vida, yo te dejo.   Tú me miras, yo me siento, tú me intimidas, yo te miento. Agárrate a mí, sin aliento, roba el mío, solo un momento. Siénteme en tí, muy adentro, te dejo a tí, mi movimiento. Amame a mí, aunque sea un poco, pues yo a ti te amo como un loco.

Rojo es el nuevo sexo

Llámame amor y mírame a los ojos, pasa el tiempo y levanto el fuego, la casa espera llena de trozos, cueva pasada de un sollozo. Algo en el cielo camina, ratones me recorren la espina, erizos como hojas de zahína, partida el agua en mi inquina. Ven a verme y puedes mirarme,  muevo cadenas de aire, trozos de atardecer sin aclararme, momentos de vida hasta que delire.   Puedo ir y sentir, terrible innana desconocida, puedes venir y vivir, rayo de arena en mi alma.   Siento la locura atardeciendo, un bosque rojo y sexo, los duendes mintiendo, tu cuerpo sobre mi cuerpo.    La parte de un fragmento, una palmera sin sangre, besarte sin aliento, relojes con tormento. Intento ir a tu lado, acercarme atribulado, hasta que los dos hayamos llegado, terrible musa que me ha hechizado.

Corazón

Un corazón que no se ha roto, sin surcos, no puede ser sembrado con las semillas del amor puro, el eterno, el que te hace sonreir con un simple abrazo.