Corazón
Un corazón que no se ha roto, sin surcos, no puede ser sembrado con las semillas del amor puro, el eterno, el que te hace sonreir con un simple abrazo.
Un corazón que no se ha roto, sin surcos, no puede ser sembrado con las semillas del amor puro, el eterno, el que te hace sonreir con un simple abrazo.
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