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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Mi pequeña

Al levantarme, media mente es tuya. Al vestirme, medio cuerpo es tuyo. Al comer, solo me alimenta la mitad. Al respirar, no me llena de verdad. Al mirarme, media imagen es tuya. Al sentirme, medio ser es tuyo. Al caminar, voy tras de ti. Al pensar, lo que no eres tú lo omití. Al acostarme, media cama es tuya. Al dormirme, medio sueño es tuyo.

Borracho de ti

    Cada día sentía mis lágrimas, pequeñas perlas que se tragaban mi pasado, olvidándolo como si no tuviera valor, lavándolo como si yo no fuera el mismo, pudriéndolo como una pérdida de tiempo.   Sentía el vacío de una ignominia que no sabía de donde venía, un peso tan ácido y quemado que apagaba mi alma como la luna tapa al sol en un eclipse, dejando mi placer a pequeños y escuetos momentos apenas disfrutados por un despojo.   Ahora siento calor, devoro fuego, el ansia me corroe, los nervios me sangran, la piel me hace sentir de nuevo sin necesidad de tocarla. Mi cuerpo baila, mi mente sueña y mi alma se alza por ese regalo que llegó sin mi esperanza, sin mi aliento, acercándose a mí antes de que yo me atreviera a acercarme a nadie, reventándome las entrañas y trayendo de nuevo la persona que era, el luchador que espera la muerte si es necesario, el animal que hace la montaña suya, la mente que mueve cauces de río.    Cuando veo tu imag...

Un, dos, tres

      Como llegar a marte, llegaré a amarte. Como si no quisieras irte, nunca haré nada para herirte. Como una cuenta atrás, se que siempre me atraparás. Como un viaje lento, un amor muy virulento. Como puro amar vivo, viajeros de un tiovivo. Como sentir que te has ido, no quiero que tenga sentido. Como ir al espacio, no quiero ir despacio.  Con ese sentimiento duro, aunque también maduro. Como ese beso dado, que jamás me habría esperado. Un, dos, tres, respira.  Un, dos, tres, toca.   Un, dos, tres, siente.

Tamar Ezsa

Nada más verte supe que me iba a quedar, un calorcito me recorrió el pecho solo con la primera sonrisa.  Una mirada y una lucecita se encendió donde ya no se encendía nada. Mirarte impone, hasta que esa risa que ocupa toda la estancia aparece por alguna de mis bromas. Todo sale solo contigo, hasta el punto de que me preguntas si son frases de mi repertorio. Tu mente es ágil, más que la mía, a veces me sorprende como contestas con esa velocidad, esa altanería, con esa sonrisita y ojos de mala.  Tu comodidad era mi prioridad, mi comodidad la hiciste tuya. El tiempo vuela y mientras las palabras derrapan.  Cuando te miro y tu sonrisa estalla mi alma se desgrana.  Esa boca, esos labios, esos ojos, todo es pura potencia, garbo, fuerza, dan ganas de cogerlo todo y no soltarlo nunca, en una risa eterna y una mirada oscura.  Un acercamiento, solo uno, un pequeño momento donde ponerme nervioso, un diminuto instante don...

Bichito

Hace días un bichito me recorre por dentro nada más levantarme, aparece sin avisarme.  Aún no lo conozco pero el bichito tiene nombre y a veces siento que lo conozco aunque yo no lo nombre. Cuándo aparece me pongo nervioso y no soy dueño de lo que digo, y en el fondo me da miedo que me pase cuando no es debido.   Es un bichito especial que no sé si encontrará en mí lo que viene a buscar, pero eso no quita que en ella no pueda parar de pensar. Estoy seguro que con gustarle la mitad de nada me debo preocupar, pero a veces me preocupa no llegar a esa mitad.