Hoy te he vuelto a ver.
He visto esos labios que seguro saben a miel, esos ojos que me dejan sin saber.
Has visto mi móvil, y has cogido el tuyo. ¿Lo has hecho aposta? Quizá un día te lo pregunte, no se, porque me he acercado, que iba a hacer. Como cuando oyes música, aunque yo no escuchaba nada.
Te he saludado, y has dado un pasito hacia mí. Ha sido pequeño, pero ha sido un pasito. Quizás eres así, de pasitos. Y me has sonreído, y creo que más de lo normal, incluso con nervios, y me he puesto yo nervioso, como no.
No sería yo si no hiciera el ridículo, así que se me ha caído el móvil. ¿Lo habrás notado? Seguro que si, mis nervios se ven de lejos, más que los tuyos.
El tiempo apremiaba, la cola corría, y a cada sonrisa que te arrancaba una carcajada me sacabas tú. Te has reído, y yo tambièn, porque soy un poco payaso, pero parece gustarte.
No me atrevía, ¿te pido el número? Llevas el móvil en la mano, pero, ¿y si no es por mi? A lo mejor lo has cogido al verme por casualidad. ¿Cenarías conmigo? Nada más decirlo, me he arrepentido.
Sin dudarlo, has respondido, mirándome con esos ojillos. No lo esperaba, y juraría que me he puesto rojo, no se, contigo no se tantas cosas. ¿Me das tu número? Y otro sin dudarlo que tampoco esperaba, que me ha electrizado como un rayo.
He seguido bromeando, y sinceramente, por esconder la alegría que me recorría. Tengo tu numero, tengo una conexión contigo, ya no tengo que esperar a que me mires para saber de ti, ni esperar verte para saciarme a mi.
Ahora puedo escribir.
Comentarios
Publicar un comentario