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Mi pequeña

Al levantarme, media mente es tuya. Al vestirme, medio cuerpo es tuyo. Al comer, solo me alimenta la mitad. Al respirar, no me llena de verdad. Al mirarme, media imagen es tuya. Al sentirme, medio ser es tuyo. Al caminar, voy tras de ti. Al pensar, lo que no eres tú lo omití. Al acostarme, media cama es tuya. Al dormirme, medio sueño es tuyo.

Borracho de ti

    Cada día sentía mis lágrimas, pequeñas perlas que se tragaban mi pasado, olvidándolo como si no tuviera valor, lavándolo como si yo no fuera el mismo, pudriéndolo como una pérdida de tiempo.   Sentía el vacío de una ignominia que no sabía de donde venía, un peso tan ácido y quemado que apagaba mi alma como la luna tapa al sol en un eclipse, dejando mi placer a pequeños y escuetos momentos apenas disfrutados por un despojo.   Ahora siento calor, devoro fuego, el ansia me corroe, los nervios me sangran, la piel me hace sentir de nuevo sin necesidad de tocarla. Mi cuerpo baila, mi mente sueña y mi alma se alza por ese regalo que llegó sin mi esperanza, sin mi aliento, acercándose a mí antes de que yo me atreviera a acercarme a nadie, reventándome las entrañas y trayendo de nuevo la persona que era, el luchador que espera la muerte si es necesario, el animal que hace la montaña suya, la mente que mueve cauces de río.    Cuando veo tu imag...

Un, dos, tres

      Como llegar a marte, llegaré a amarte. Como si no quisieras irte, nunca haré nada para herirte. Como una cuenta atrás, se que siempre me atraparás. Como un viaje lento, un amor muy virulento. Como puro amar vivo, viajeros de un tiovivo. Como sentir que te has ido, no quiero que tenga sentido. Como ir al espacio, no quiero ir despacio.  Con ese sentimiento duro, aunque también maduro. Como ese beso dado, que jamás me habría esperado. Un, dos, tres, respira.  Un, dos, tres, toca.   Un, dos, tres, siente.

Tamar Ezsa

Nada más verte supe que me iba a quedar, un calorcito me recorrió el pecho solo con la primera sonrisa.  Una mirada y una lucecita se encendió donde ya no se encendía nada. Mirarte impone, hasta que esa risa que ocupa toda la estancia aparece por alguna de mis bromas. Todo sale solo contigo, hasta el punto de que me preguntas si son frases de mi repertorio. Tu mente es ágil, más que la mía, a veces me sorprende como contestas con esa velocidad, esa altanería, con esa sonrisita y ojos de mala.  Tu comodidad era mi prioridad, mi comodidad la hiciste tuya. El tiempo vuela y mientras las palabras derrapan.  Cuando te miro y tu sonrisa estalla mi alma se desgrana.  Esa boca, esos labios, esos ojos, todo es pura potencia, garbo, fuerza, dan ganas de cogerlo todo y no soltarlo nunca, en una risa eterna y una mirada oscura.  Un acercamiento, solo uno, un pequeño momento donde ponerme nervioso, un diminuto instante don...

Bichito

Hace días un bichito me recorre por dentro nada más levantarme, aparece sin avisarme.  Aún no lo conozco pero el bichito tiene nombre y a veces siento que lo conozco aunque yo no lo nombre. Cuándo aparece me pongo nervioso y no soy dueño de lo que digo, y en el fondo me da miedo que me pase cuando no es debido.   Es un bichito especial que no sé si encontrará en mí lo que viene a buscar, pero eso no quita que en ella no pueda parar de pensar. Estoy seguro que con gustarle la mitad de nada me debo preocupar, pero a veces me preocupa no llegar a esa mitad.

Mares de pubis

Esta mañana me he levantado sin saber que me iba a sonreír la suerte, o más que sonreír soltarme una carcajada en toda la puta cara, como bronca mañanera o diarrea post resaca. Mares de pubis se cruzan todos los días ante nuestra vida, y debemos agradecer los momentos que el universo nos permite coger una de estas almejitas y aprovecharla todo lo que nos permita el tiempo del que disponemos. A mi me ha dejado tratar con una de ellas, del tipo que parecen que no están muy bien pero cuando se abren ante ti te maravillas ante tanta belleza y tan penetrante sabor. Y que iba a hacer sino merendar con semejante manjar, agradeciendo mi buena suerte y las dos peras que veía aparecer desde mi baja posición. Se agradece no encontrar un bicho peludo de los años 60, que aún los hay, ni ningún mechón de pelo extraño, que recuerda al flequillo de un chihuahua. Quién sabe, quizás un día todos serán pelados desde que nacen hasta que mueren, y podremos comerlos como se merecen, sin pararse a quitarnos ...

Eterno

En la eternidad, donde no hay tiempo, nada puede crecer, nada puede transformarse, nada cambia. Así que la muerte creó el tiempo, para hacer crecer las cosas que mataría, y así vuelves a nacer, pero en la misma vida,  en la que siempre has nacido. No puedes recordar tus vidas, no puedes cambiar tus vidas, y ese es el terrible secreto sino de toda camino. Estás atrapado, como una pesadilla en la que te despiertas, cada día.