Borracho de ti
Cada día sentía mis lágrimas, pequeñas perlas que se tragaban mi pasado, olvidándolo como si no tuviera valor, lavándolo como si yo no fuera el mismo, pudriéndolo como una pérdida de tiempo.
Sentía el vacío de una ignominia que no sabía de donde venía, un peso tan ácido y quemado que apagaba mi alma como la luna tapa al sol en un eclipse, dejando mi placer a pequeños y escuetos momentos apenas disfrutados por un despojo.
Ahora siento calor, devoro fuego, el ansia me corroe, los nervios me sangran, la piel me hace sentir de nuevo sin necesidad de tocarla. Mi cuerpo baila, mi mente sueña y mi alma se alza por ese regalo que llegó sin mi esperanza, sin mi aliento, acercándose a mí antes de que yo me atreviera a acercarme a nadie, reventándome las entrañas y trayendo de nuevo la persona que era, el luchador que espera la muerte si es necesario, el animal que hace la montaña suya, la mente que mueve cauces de río.
Cuando veo tu imagen mi esperanza se desvanece un poco, pues no puedo creer que obra tan bonita vea en mi algo de semejanza, que alguien tan especial se fije en alguien tan vulgar, que una potter haya conseguido hechizarme con su varita se sauco.
Y por todas esas razones y un millón más.
Puedo decir sin miedo, sin duda, que en el momento que aparezcas mi aliento se desvanecerá.
Puedo decir sin miedo, sin duda, que en el momento que aparezcas mi aliento se desvanecerá.
Comentarios
Publicar un comentario